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miércoles, 17 de noviembre de 2010

VERBUM DOMINI

La nueva exhortación apostólica VERBUM DOMINI –la Palabra del Señor- tiene como tema de reflexión el lugar que tiene la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Después del Concilio Vaticano II, con la constitución dogmática Dei Verbum, no se había dedicado otro documento magisterial a tratar con amplitud sobre la Palabra de Dios.


El documento consta de tres partes. En la Primera parte se exponen aspectos diversos sobre la Palabra de Dios. Es de resaltar que la Palabra de Dios es el Verbo, eterno igual que el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas. Es el Logos que al llegar la plenitud de los tiempos se encarnó y compartió la existencia temporal: “puso su morada entre nosotros”.


La Segunda parte pone el acento en la relación Palabra de Dios e Iglesia. La lectura que hace la Iglesia de la Palabra de Dios ha dado lugar a diversos modos de acogerla y presentarla a los fieles. Existe una relación especial con la liturgia dado que en la liturgia la Palabra de Dios encuentra su lugar propio de proclamación a la asamblea de los fieles. El alma de la oración cristiana brota de la misma Palabra.


En la Tercera parte se profundiza en los aspectos que la Palabra tiene en relación con el mundo actual. No es la Palabra solamente para leerla al interior de los templos ni para conservarla como un libro sagrado. La Palabra da origen a la misión de la Iglesia. En nuestros días se vuelve a hablar de “nueva evangelización”, no existe esta nueva evangelización sin un anuncio decidido y valiente de la Palabra revelada, de Jesucristo.



sábado, 3 de julio de 2010

EVANGELIZACION, NUEVA EVANGELIZACION, RE-EVANGELIZACION


El Papa Benedicto ha decido crear un “Consejo Pontificio” con la tarea principal de promover una renovada evangelización en los países donde ya resonó el primer anuncio de la fe. El anuncio lo hizo durante la celebración de las primeras vísperas de la solemnidad de san Pedro y san Pablo.

Benedicto XVI quiere retomar los pasos que han dado los anteriores pontífices, especialmente después del Concilio Vaticano II: Pablo VI impulsó la tarea misionera con la Exhortación apostólica "Evangelii nuntiandi"; Juan Pablo II vivió este espíritu misionero, animando a una nueva evangelización como tarea de la Iglesia en el tercer milenio.

La misión no se concibe solamente como primer anuncio de Cristo, de su evangelio, de la “Buena Noticia”, de la salvación (esto sería la evangelización), o con nuevas maneras de hacer efectivo este anuncio (la nueva evangelización, nueva en sus métodos, nueva en su ardor); la misión de la Iglesia es actual para cada generación de cada lugar, para los cristianos de hoy, vivan donde vivan. No se puede vivir de las glorias del pasado (especialmente lugares de rica tradición del pasado). La Iglesia es en el mundo una inmensa fuerza renovadora gracias a la fuerza del Evangelio. Es por esto necesario volver a encontrar los medios adecuados para volver a proponer la perenne verdad del Evangelio de Cristo.

Los obispos latinoamericanos afirman que todo bautizado está llamado a ser discípulo y misionero de Jesucristo, este es el núcleo del mensaje de en el Documento de Aparecida. Mensaje válido para las iglesias de antigua tradición cristiana.